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te acompaño en este camino

Me frustré, me confundí, sentí que no
era para mí y estuve a punto de
abandonar.
Aprendí a tejer atravesando errores y
enredos, y desde ahí entendí algo
importante, que el problema no era el
tejido, sino la forma en la que nos
enseñan a aprenderlo.
Durante mucho tiempo escuché que
del tejido no se podía vivir, que era
solo un hobby.
Hoy sé que es un saber valioso,
creativo y posible.
Antes de enseñar, fui alumna.
¡Hola!
Soy Ale

No enseño desde la perfección.
Acompaño desde la empatía, la paciencia
y el respeto por cada proceso.

Cuando el proceso se siente seguro,
las manos aprenden y el corazón
se queda.

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